Memoria

Gentzane Belaustegigoitia: «Mi tío Ramón y Sandino, conectaron muy bien, hubo entre ellos una energía muy positiva»

 Ramón de Belaustegigoitia, escritor, abogado, periodista. Nacido en Llodio, un 27 de octubre en 1891, falleció en Madrid en 1981. Fue jugador de futbol, en el Athletic Club. Estudió economía en la Universidad de Londres. Corresponsal en Londres del diario El Sol, luego corresponsal de guerra adscrito al ejército inglés, con el que asiste a importantes episodios de la Primera Guerra Mundial.

Publicó diferentes libros y artículos para revistas y periódicos de los que destacan «La cuestión de la tierra en el País Vasco» (1918) como “El valle inexplorado”, “La novela de un refugiado”, “Naturaleza y espíritu a través de México”, “La sombra del Mezquite”, “Últimos días y Balada por la paz”, “Reparto de tierras y producción natural o La transformación de la agricultura en México”. Con Sandino en Nicaragua. La hora de la Paz (1934).

Este vasco multifacético, ampliamente preparado, fue el responsable de una de las más importantes entrevistas que se realizara al General de hombres y mujeres libres, Augusto C. Sandino. Este diálogo llevado a cabo en 1933, nos ha permitido conocer el pensamiento de Sandino. Ramón de Belaustegigoitia, tiene el acierto, con sus preguntas, de revelar el carácter, la espiritualidad, los valores revolucionarios de Sandino y su ejército. Intuye, en poco tiempo, la grandeza de los ideales y el espíritu que acompaña la gesta de Sandino, la voluntad que inyectaba a sus hombres y todo lo que le rodeaba en la lucha por la dignidad nacional. Gracias al papel de Belaustegigoitia, se logró difundir en España y otras regiones, la gesta de Sandino, el legado, el orgullo en la defensa de la soberanía de los nicaragüenses, así como sus planes para Nicaragua.

En este 85 Aniversario de la partida física de Sandino, la presencia de una de las descendientes de Ramón, su sobrina nieta, Gentzane Belaustegigoitia, nos permite aproximarnos a la figura de su tío Ramón- como le llama ella- así como a esa genial entrevista, que le realizara a Sandino en Nicaragua.

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1. Cuéntenos un poco sobre su tío abuelo, Ramón de Belaustegigoitia.

Él era un hombre que estudió derecho, luego se interesó por el tema de la economía. Le gustaba mucho viajar, le gustaba interesarse por las diferentes culturas, era casi, podemos decir, un aventurero. Su figura está también inserta en el tema del periodismo: participó como corresponsal. Estuvo en Inglaterra, ahí se interesó también por los temas agrarios, y estuvo trabajando la tierra en Inglaterra para conocer cómo estaban organizados. Bueno, las historias que nos llegaban a casa del tío Ramón, eran sobre los sitios donde estaba, las cosas que hacía, lo que conocía. Hablar del tío Ramón, era siempre algo que aportaba, que te abría el mundo, la cotidianidad y eran cosas divertidas, bonitas, como aventuras o eso nos parecía a nosotros cuando éramos pequeños y escuchábamos que él había estado en tal sitio.

2. ¿Cuándo conoció su trabajo como escritor, periodista, político y, en particular, la entrevista que le realizó al General Sandino?

Creo que ya fue cuando éramos un poquito más mayores. En la adolescencia, nos empezamos a interesar por otras cosas. Entonces es cuando nos interesamos por leer su libro sobre Sandino. Nos gustaba saber lo que opinaba y lo comentábamos. También me llamaba mucho la atención las conversaciones que no fueran exactamente un tema militar, o de organización, sino que más bien lo que comentábamos, más allá, incluso, de la ideología. Casi filosóficos yo, igual, en esa época no alcanzaba muy bien a comprender. Es que él era una persona culta, por ejemplo, ahora que hemos estado en México nuestros primos nos comentaban que ellos, cuando iban a visitarlo al rancho, siendo muy niños, les leía los diálogos de Platón, y luego les decía: ¡eh¡ a ver, y vosotros qué opináis, ¿qué os parece? Luego, cuando han sido mayores decían: es que nos leía los diálogos de Platón ¿cómo pretendía que nosotros le diéramos opinión?

En la adolescencia, hacia los 16 años, 17 años conocimos de su obra y, en particular la entrevista que le hizo al Gran Sandino.

3. ¿Conserva alguna anécdota que le haya trasmitido su familia con relación al viaje a Nicaragua y la entrevista que le hiciera Ramón, a Sandino, que quisiera relatarnos?

El Tío Ramón era muy persistente y tenía la determinación de querer conocer a Sandino. Él viaja a Nicaragua y utilizando diversos medios, a caballo, andando, logra adentrarse en la selva, llega hasta el campamento de Sandino. Quizás visto desde la distancia parecería una locura pero él, todo lo que se proponía, lo lleva a término.

4. ¿Cómo ha influido el pensamiento de Ramón de Belaustegigoitia en su familia?

Es difícil expresarlo, ya que todos los hermanos de nuestro abuelo son personas singulares. Ramón es un hombre avanzado para su época, cuesta imaginar que alguien en ese tiempo tuviera unas ideas tan avanzadas.

5. ¿Conserva algún libro de su tío abuelo? ¿Nos podría contar algo sobre alguno de ellos?

En nuestra reciente visita a México hemos recopilado algunas obras suyas. Podríamos citar “Con Sandino en Nicaragua” , “La sombra del mezquite”, “novela de un refugiado”, “El valle inexplorado” y “Euzkadi en llamas”, Euzkadi en llamas es un libro que él realiza y publica en 1938 y expresa su visión sobre la guerra civil acontecida aquí.

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6. Conforme su devenir familiar, ¿considera que tuvo incidencia en el pensamiento de su tío abuelo el acercamiento con Sandino?

Cuesta imaginarlo ya que son sólo dos semanas las que estuvieron juntos. Sandino sé que le recibió todos los días y tenían sus conversaciones y conectaban muy bien, pudieron hablar de muchos de temas. Sé, que hay estudiosos que opinan que Ramón le pudo comentar cosas propias, por ejemplo, se habló sobre el tema del pensamiento cooperativista, etc. y piensan que sí que le pudo aportar, aunque hay otros que dicen que realmente en el poco tiempo que estuvieron sería difícil que pudiera influir. Pienso que en cierto modo se retroalimentaron.

7. Su tío abuelo narra que percibió en Sandino una elevación espiritual. Sandino, por su parte, habla de una gran voluntad, a la que define como el amor, el cual continúa, puede llamársele Dios. Ambos dialogan sobre la espiritualidad ¿Puede Usted contarnos algo sobre la noción y la práctica de espiritualidad de su tío abuelo y su relación con Sandino, tomando en cuenta que esa gran voluntad le marca el destino al héroe nicaragüense?

Como comentaba antes, en los diálogos a mí una de las cosas que más me llamó la atención es que hablaban de temas que trascendían. Temas que iban más allá de los que serían lógicos de tratar en un conflicto bélico. Se me hace difícil poder imaginar esa posible influencia. Lo que está claro es que fueron dos personas que platicaban de muchos temas. Tengo la sensación de que mi tío Ramón y Sandino conectaron muy bien, hubo, entre ellos, una energía muy positiva.

8. En el subtítulo del libro que recoge la entrevista que su tío le realizó a Sandino y, en el cuerpo del mismo, Ramón, habla de la hora de la paz, destacando el papel de esta en la lucha del General. Se refleja la paz como valor supremo para construir un mejor mundo. Es esta una herencia para Nicaragua y en particular para el Sandinismo ¿Cómo valora la Paz, Usted, siguiendo las ideas de Sandino y, desde luego, ¿las de su tío abuelo?

Como algo fundamental. La paz es la clave para que todos los elementos estén en armonía. Mi nombre “Gentzane” significa en euskera tranquilidad, sosiego, calma, todos los valores que significan: Paz.

Mi aita (Padre) se llamaba Gentza, porque nació en el año 1935 y el conflicto armado, la guerra civil a la que he hecho mención antes, comenzó en el año 1936, entonces mi amama (abuela) Francisca (Cuñada de Ramón) previendo ese conflicto que venía, le llamó Gentza.

9. Gentzane, la frase que le leeré, la escribió su tío abuelo, en el CAPITULO IX EL ALMA DEL SANDINISMO del libro CON SANDINO EN NICARAGUA LA HORA DE LA PAZ, publicado en 1934:
—Déjeme que le abrace —me dice en una ocasión—, en vez de darle la mano. Es éste nuestro saludo (Sandino habla siempre en nosotros). Así, los fluidos se transmiten mucho mejor, y hay en él una franca sonrisa de acogimiento. ¿Le gustaría visitar este país que, con el mismo acogimiento que Sandino en aquella primera mitad del siglo XX abrazó a su tío abuelo, la abrazaría a usted?

Sería maravilloso visitar el país de Sandino y sentir en primera persona lo que sintió mi tío Ramón y es cierto que cuando uno se funde en un abrazo se transmite mucha energía tal como manifestaba Sandino.

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