Hablar de Managua en su bicentenario es también hablar del lago Xolotlán.

Recuerdan los historiadores que la sequía que antecedió al terremoto del 31 de marzo de 1931 en Managua, fue tan dura que hubo un tiempo en que se pudo cruzar el lago por el lado de Chiltepe‑Acahualinca, trayendo carretas de leña sin pasar por charcos en ese sector.

Un par de años antes, en 1929, el presidente Moncada le dijo al historiador Alberto Vogl Baldizón, que “el que come un nacatamal no pregunta lo que ha comido el chancho”.

Esa fue la respuesta de Moncada cuando Baldizón le preguntó que si echar las aguas negras al lago de Managua en 1929 no iba a hacer que los Managua dejaran de comer pescado del lago.

Uno de los lugares más emblemáticos de Managua era el Casino Copacabana.

Metido a unos 200 metros de la costa del lago de Managua, por el malecón, se construyó un Casino de nombre Copacabana. Ahí se servían licores, bocas y había presentaciones artísticas.

Este casino inició en 1944 y fue quitado por la inundación de 1955, cuando el lago creció más de lo imaginado.

El alcalde Andrés Murillo construyó en 1944, el primer malecón del que tenemos noticia en la costa del Lago de Managua, con bancas de cemento y sembrado de árboles.

Se sintió tan orgulloso de su obra que mandó a poner un busto suyo en el malecón. En la crecida del lago de 1955, Murillo tuvo que quitar su busto para que no se ahogara como le había advertido Alberto Vogl Baldizón en 1944.