En la mañana del miércoles 5 de septiembre, como primer acto oficial de su presidencia del Consejo de Seguridad durante el mes de septiembre, Estados Unidos, manipulando los procedimientos, e incluso violando lo establecido en la Carta de las Naciones Unidas, impuso la inclusión de un tema sobre Nicaragua en dicho Consejo.

Con una injerencista e irrespetuosa intervención, la Representante Permanente de Estados Unidos llamó a tomar acciones contra Nicaragua y a mantener la política de guerra sucia contra Venezuela, a la par que, violando todas las prácticas internacionales, lanzó insultos contra el Presidente nicaragüense Daniel Ortega. El hecho de que se haya llamado a la Secretaría de la OEA, fiel aliado de las peores causas en la región a informarle al Consejo de Seguridad sobre la situación en Nicaragua, constituye un insulto adicional al pueblo nicaragüense.

Cuba rechaza con toda energía toda acción que tienda a tratar de imponer una política de cambio de régimen y de aplicar la oprobiosa Doctrina Monroe contra Nicaragua, de lo que la inclusión de este asunto en el Consejo de Seguridad forma parte, máxime cuando la Carta de las Naciones Unidas establece que dicho Consejo tendrá a su cargo los asuntos que amenacen la paz y la seguridad internacionales, lo que no es el caso en Nicaragua.

Los sucedido en los últimos meses constituye un intento, mediante la violencia, con una clara proyección desde el exterior, de desestabilizar a Nicaragua y de impedirle a su pueblo vivir en paz, en franca violación de lo dispuesto en la Proclama de la América Latina como Zona de Paz, suscrita por los Jefes de Estado de la región en la Cumbre de la CELAC efectuada en La Habana en 2014.

Para Cuba, la solidaridad con Nicaragua, con su independencia y su soberanía, constituye un deber ineludible, por lo que ratificamos nuestro apoyo al pueblo nicaragüense y al gobierno sandinista, que es fiel expresión de la historia de luchas de ese hermano país.